¿Discurso ó Arenga?: Los secretos de la última Cuenta Pública Bachelet

La palabras de este 1 de Junio de la Presidenta pueden llegar a ser un hito importante en la carrera presidencial.
¿Discurso ó Arenga?: Los secretos de la última Cuenta Pública Bachelet
Nacional , Viernes 2 de junio de 2017 a las 09:14 horas

Dos horas y ocho minutos habló este jueves Michelle Bachelet en lo que fue su última cuenta pública en sus dos periodos presidenciales, un auto en panne y un perro comiendo la alfombra roja marcaron lo anecdótico de un evento republicano cuya principal crítica de sus detractores fue la autocomplacencia en el discurso.

A diferencia de años anteriores, la Presidenta tuvo mucho más tiempo para preparar sus palabras, años anteriores la fecha de la cuenta pública era el 21 de mayo y esos días extras realmente fueron ocupados y trabajados por Bachelet.

El circulo cercano de la Presidenta cuenta que ella se dio el tiempo para revisar una y otra vez las palabras de este jueves, le pidió a cada uno de sus ministros los logros a destacar de cada cartera, una vez recibido el listado de cada uno de los miembros de su gabinete quedó bastante impresionada al ver que efectivamente había material para disparar.

"Ya verán lo mucho que hemos hecho" fue una de sus frases en el Congreso y de la misma manera mientras repasaba sus palabras se dio cuenta de la gran oportunidad de ocupar este momento para hacer el discurso del "orgullo".

Michelle Bachelet venía con un muy complejo mes de mayo en donde la Nueva Mayoría quedo prácticamente dividida en dos sin un liderazgo claro y en donde el vacío de poder era sensible en todo rincón inclusive de la propia Moneda.

"Como soportamos los nueve meses que nos quedan", en esa frase se puede resumir el verdadero animo que existía en el palacio de Gobierno antes del discurso de este 1 de junio, pero todo cambió.

Bachelet se propuso entregar una señal no solo a su gente más cercana, sino que además a la Nueva Mayoría y al país entero, se propuso seriamente demostrar que iba a ser capaz de gobernar hasta el último días dejando atrás inclusive aquello del famoso "síndrome del pato cojo".

Se armó una puesta en escena, se comenzó a preparar cada uno de los detalles, el tele pronter fue clave, recordado es que por ejemplo el año 2016 cuando Bachelet al leer el discurso tuvo su cabeza baja casi en todo momento, situación que este año cambió.

La puesta en escena incluía incluso el momento exacto en que los ministros de su gabinete debían pararse, que los invitados de palacio también lo hicieran, la pausa de Bachelet para escuchar la ovación, lo que sí dicen que la emoción de la Presidenta fue espontanea y fuera de todo libreto.

El momento que habló de educación y esta ovación fue el minuto de quiebre de esta obra bien montada por Palacio, desde ese minuto la Presidenta se fue para arriba con todo.

Nada quedó al azar este 1 de Junio en Valparaíso, el vestuario de Bachelet que ha sido punto de críticas en muchas ocasiones fue elegido con tiempo y en donde el estilo republicano fue muy estudiado logrando un gran acierto que la hizo ver fresca, solida y con mucha fuerza en fotos, cámaras y en pódium mismo.

El duro entrenamiento que tuvo con tele pronter que hizo su estreno en este tipo de discursos al más puro estilo norteamericano le dio una sensación de seguridad a Bachelet y un lenguaje corporal que traspasaba la pantalla e incluso en la tonalidad de su voz al no tener que estar con la cabeza agachada.

El objetivo de Bachelet estaba estudiado, quería entregar un golpe de unidad, quería devolver las energías a su equipo, entregar a su conglomerado la señal que se puede continuar. Sus palabras fueron directas y donde terminó de remecer todo tipo de cimientos en la debilitada estructura de su sector fue cuando dijo "No me voy a rendir".

En ese instante quienes estaban en el Congreso pudieron ver como un par de ministras, pero por sobre todo personal administrativo, secretarias y asistentes se emocionaron hasta las lagrimas al escuchar y ver con tanta firmeza a una Michelle Bachelet, que muchos compararon con aquella que había llegado de Nueva York cuatro años antes.

La Ministra Narváez tuvo un rol muy importante en la fortaleza que tuvo Bachelet para iniciar este 1 de Junio que puede marcar un antes y un después en la Nueva Mayoría. Narváez en la gala que se hizo el miércoles en el Hotel O'Higgins le cuenta a la Presidenta los detalles de la encuesta Adimark que se daba a conocer horas después, en ese estudio la aprobación de la mandataria llegaba al 31% y con eso marcaba una tendencia al alta que se venía dando hace meses.

Fue en ese minuto que Bachelet toma la decisión de juntar esperanza y tratar de traspasar a su conglomerado la posibilidad que en noviembre no se pierda el gobierno. El discurso de Bachelet de este 1 de Junio fue un hito, un libreto armado, una verdadera arenga antes de comenzar el partido ahora habrá que esperar si los jugadores recibieron el mensaje.

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PURANOTICIA

 

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