Ciudad del Cabo: La primera urbe que se quedará sin agua potable

REPORTAJE BBC MUNDO: Los detalles de una problemática hasta ahora sin solución que puede afectar a otras ciudades del mundo.
Ciudad del Cabo: La primera urbe que se quedará sin agua potable
Internacional , Sábado 27 de enero de 2018 a las 18:38 horas

REPORTAJE BBC MUNDO:

Mohammed Allie, de la BBC, es uno de los millones de personas que están tratando de evitar el "Día Cero": la fecha en la que ya no saldrá agua de los grifos en Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Aquí relata cómo es la vida cuando solo puedes utilizar 50 litros de agua al día.

Mi esposa ya no usa la ducha. En lugar de eso, hierve un litro y medio de agua, lo mezcla con un litro de agua de la canilla y así se limpia diariamente, mientras nosotros recogemos el agua con un balde y lo reusamos en la cisterna.

En cuanto a tirar la cadena del inodoro, que malgasta varios litros de agua en cada uso, solo lo hacemos cuando hay excrementos.

Como la mayoría de los residentes de Ciudad del Cabo, en mi familia de cuatro personas hemos tenido que cambiar nuestros hábitos para ahorrar agua. Un balde y una jarra se han convertido en herramientas esenciales para mis hijos y para mí a la hora de darnos una rápida ducha de dos minutos.

Una sequía severa ha obligado a la municipalidad local a limitar el consumo de agua a 50 litros por persona por día, en un esfuerzo por retrasar lo que se ha apodado el "Día Cero", estimado para el 12 de abril, cuando ya no habrá suministro de agua.

No es fácil reducir el consumo a 50 litros: la organización WaterWise estima que una ducha promedio utiliza 15 litros de agua por minuto mientras que un inodoro común consume otros 15 litros por descarga.

Pero pasarse de ese límite tendrá una sola consecuencia: adelantar aún más la llegada del "Día Cero" en esta ciudad de más de cuatro millones de habitantes.

Todos los días, cientos de habitantes hacen fila, una hora antes del amanecer, frente a las puertas de la empresa South African Breweries (SAB), la principal cervecera de la ciudad, para obtener lo que se ha convertido en el bien más preciado: agua fresca.

Es una escena que hubiera sido impensable hace solo un mes, pero la creciente preocupación por la falta de agua ha llevado a los residentes a repensar las formas en las que acceden y usan el agua.

"Nuevo oro"

La mayoría de los habitantes ha adaptado sus patrones de uso de agua para quedarse dentro de los límites permitidos.

Por suerte en mi casa ya hace una década que usábamos un sistema que acumula el agua usada para regar el jardín y además tenemos un tanque de plástico que recoge hasta 750 litros de agua de lluvia.

Haciendo algunos cambios como no regar el jardín, limitar el uso de la lavadora a dos lavados por semana y reutilizar el agua cada vez que podemos, hemos logrado reducir nuestro consumo de agua de unos 18.000 litros por mes, el año pasado, a 7.000 litros ahora.

La parte buena es que nuestra factura de agua se ha reducido de unos US$23 al mes a US$2,30.

Pero si las cosas no mejoran es posible que tengamos que empezar a usar platos de papel cuando comemos, para no tener que lavar, y que tengamos que reducir aún más el uso de la lavadora.

SAB instaló cinco tubos y permite a los locales que llenen todo tipo de contenedores con agua que desviaron de un manantial natural que tienen en sus terrenos.

Han tenido que reforzar la seguridad e imponer un tope de 25 litros por persona luego de que surgieran acusaciones de que algunos empresarios sin escrúpulos estaban llevando hasta 2.000 litros para revender.

Y han decidido cerrar sus operaciones entre las 23:00 horas y las 5:00 de la madrugada para evitar incidentes criminales.

También se ha visto a personas desesperadas, armadas de contenedores plásticos, recolectando agua de arroyos en las montañas que rodean a la ciudad.

Está claro que el agua se ha convertido en el nuevo oro de Ciudad del Cabo, una ciudad famosa por sus playas y sus montañas.

Aquellos con más recursos llenan sus carritos de supermercado con botellones de cinco litros de agua mineral.

Las autoridades se han tenido que poner firmes a la hora de hacer cumplir las limitaciones impuestas. Si uno se pasa de los límites te instalan en tu casa un aparato que limita el consumo a 350 litros por día, y el dueño de la casa tiene que pagar los US$378 por la instalación.

Lamentablemente, he visto que a veces estos aparatos plásticos se rompen y generan pérdidas de agua que pueden durar hasta 24 horas.

Facturas más bajas

La mayoría de los habitantes ha adaptado sus patrones de uso de agua para quedarse dentro de los límites permitidos.

Por suerte en mi casa ya hace una década que usábamos un sistema que acumula el agua usada para regar el jardín y además tenemos un tanque de plástico que recoge hasta 750 litros de agua de lluvia.

Haciendo algunos cambios como no regar el jardín, limitar el uso de la lavadora a dos lavados por semana y reutilizar el agua cada vez que podemos, hemos logrado reducir nuestro consumo de agua de unos 18.000 litros por mes, el año pasado, a 7.000 litros ahora.

La parte buena es que nuestra factura de agua se ha reducido de unos US$23 al mes a US$2,30.

Pero si las cosas no mejoran es posible que tengamos que empezar a usar platos de papel cuando comemos, para no tener que lavar, y que tengamos que reducir aún más el uso de la lavadora.

Enojo

Con muchos de los residentes haciendo grandes esfuerzos para reducir su consumo de agua, causa mucho enojo ver a otros que no lo hacen, como personas que lavan sus veredas o autos con total impunidad y en contra de las normas.

Sin embargo, los esfuerzos continúan y se ha hecho muy popular entre los locales compartir consejos a través de las redes sociales sobre cómo conservar el agua.

Una de las primeras en hacerlo fue la jefa de gobierno de la Provincia Occidental del Cabo, Helen Zille, quien el año pasado reveló que solo se ducha una vez cada tres días. La líder política sigue dando consejos sobre cómo reusar el agua a través de las redes sociales.

Hoy los hábitos han cambiado tanto que es difícil imaginar una vuelta a los viejos días en los que nuestro uso del agua era, francamente, irresponsable.

Se trata del recurso más precioso que tiene el mundo hoy y sin él no hay vida.

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PURANOTICIA / BBC MUNDO

 

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